lunes, 13 de octubre de 2008

Sei pronta per vedere il posto più kitsch di Roma?


Si probais a meter la palabra "kitsch" en google-imágenes os aparece esto que yo he puesto a la izquierda, sólo para ilustrar la suerte de cosas que se pueden encontrar en el establecimiento en el que estuve esta tarde: MAS.
Seguramente el italiano de a pie no sabe lo que significa MÁS en castellano, pero el dueño de la tienda puedo jurar que sí. Sobre todo porque es el reino de la exageración y lo único que he encontrado hasta el momento (dejando en otra categoría las obras de arte y monumentos, por supuesto) en lo que Roma supera a Madrid. ¡¡Tienen un chino enorme y su dueño no es chino!! Si el rey del humor Wang Tang, jefe del departamento de chino de la Escuela Oficial de Idiomas de Madrid, supiera de la existencia de este homenaje a su cultura, se sentiría ofendido por no haber tenido la idea él.
Wang Tang llegó a Madrid hace veinte años y se desposó con Consuelo. El nombre a esta mujer le viene que ni pintado porque hace falta tener paz espiritual para casarse con mi profesor de chino. Seguramente con cualquier chino en general. Con esa sonrisa eterna en la cara y esa maldad intrínseca que siempre me han recordado al maestro Yoda (pero menos verdes, claro).
Me acuerdo perfectamente del día en el que descubrí que el chino es un pueblo cruel. Había leído una frase endemoniada que venía a significar "Pepe estudia en la universidad chino, María es de Málaga y estudia inglés, su madre es polaca". La cuestión es que me había salido tan mal el intento que le pregunté al señor Wang si podía repetir la frase, a lo que él respondió "puedes repetir... curso". Mi amor por China, los chinos, pedir comida china los fines de semana mientras veía Sexo en Nueva York... Todo se quedó ahí, en la clase número 5.10 de la escuela de Jesús Maestro. Prefiero a los italianos que te llevan a chinos que parecen el Corte Inglés.

martes, 7 de octubre de 2008

Para que no se pierda

Lo leí hace al menos diez años, lo pongo aquí con banda sonora para que no se pierda.


Báilame el agua.Úntame de amor y otras fragancias de su jardín secreto. Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor. Sácame de quicio. Llévame a pasear atado con una correa que apriete demasiado. Hazme sufrir. Aviva las ascuas. Ponme a secar como un trapo mojado. No desates las cuerdas hasta que sea tarde. Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos. Líbrame de mi estigma. Llámame tonto. Sacrifica tu aureola. Perdóname. Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora. No me arrastres. No me asustes. Vete lejos. Pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo. Sangra mi labio con sanguijuelas de colores. Fuma un cigarro para mí. Traga el humo. Arréglalo y que no vuelva a estropearse. Échalo fuera. Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora. Sueña retorcido. Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos. Dame la llave de tus oídos. Toca mis ojos abiertos. Nota la textura del calor. Hasta reventar. Sé yo mismo y no te arrepentirás. ¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus ídolos. Yo te enviaré a los míos. Píllate los dedos. Los lameré hasta que no sepan a miel. Hasta que no dejen de ser miel. Sal, niega todo y después vuelve. Te invito a un café. Caliente claro. Y sin azucar... Sin aliento.

(Báilame el agua. Daniel Valdés)

lunes, 6 de octubre de 2008

El zapatito de Cenicienta


Érase una vez una joven que se cortó el pelo para irse a Italia con un look más a lo Katie Holmes. Llegó a Roma con dos pares de botas y unas zapatillas de deporte y se dio cuenta de que era imposible sobrevivir con ese fondo de armario en esa ciudad tan estilosa.
A los pocos días la joven se puso a buscar trabajo. Probó en librerías y centros de saber, porque pensaba que con su pinta de ratón de biblioteca sería fácil que la cogieran pero nada más lejos de la realidad. Cerca del Panteón se paró a mirar el escaparate de una tienda de zapatos y entonces lo vio: "se busca dependienta".
La malévola propietaria del negocio, una francesa remilgada que se parecía a la bruja del Mago de Oz le dijo que no por tener títulos era válida para cualquier trabajo. Y tenía razón, porque para vender un par de zapatos tenía que contar una retaíla de cosas que ni David Copperfield.
El tercer día, después de una dura jornada y de nuevo en el Panteón se sentó para leer y un hombre se le acercó. "¿Calzas un 38 verdad?" Ella lo miró pensando que era la pregunta más original que le habían hecho nunca para ligar. Lástima que era feo como un demonio y seguramente perturbado... Los zapatos son objetos místicos. Cada día me convenzo más.

viernes, 3 de octubre de 2008

La bocca della verità


Cuando una llega a esta ciudad tiene la romántica esperanza de que un lugareño la lleve en moto cerca del Coliseo y después meta su mano en la Bocca della Verità. Cuenta la leyenda que si mientes mientras tienes la mano dentro la bocca se cierra y tu mano queda atrapada.
La cuestión es que la mano la puedes meter, pero sólo el tiempo suficiente para que un romano con una cámara de fotos te saque la instantánea y te pida una propina. Hay una cola kilométrica para hacerse dicha foto y a las siete de la tarde cierran el chiringuito. El señor de la barba este está en una iglesia cerca del Trastevere y por la noche la cierran así que romanticismo cero.
Hablando del Trastevere el otro día mis compañeras de piso alemanas me llevaron a un sitio que se llama Cioccolateria e rivendita di libri. Tampoco hay que saber mucho itailano para saber lo que significa. El tema es que en este bar preparan chupitos en vasos de chocolate que te tienes que comer a la vez que te bebes lo que sea. El plus es que los chupitos tienen nombres eróticos. Llegan las extranjeras y de lo único que se enteran es de lo que significa 69 y punto G (ese lo ha visto alguien??). El resto yo me lo quedo en la imaginación y en la asociación de ideas. Evidentemente cuando llega alguien el camarero pregunta "¿qué te hago?" Tengo que confesar que ya he ido tres veces...


martes, 16 de septiembre de 2008

Una Carpanta en la Piazza Navona

Siempre he tenido vocación de pija aunque nunca llegara a conseguir ser la mujer A de la que un día me habló Tomás.

Ahora tengo vocación de Carpanta, ese personajillo tan simpático de Ibáñez que rapiñaba lo que podía para comer. Porque la vida del emancipado pobre en un país extranjero es muy dura y más cuando es tan torpe que se cae por la calle a lo largo y rompe el móvil y el mp3... Menos mal que tengo mi libro "Mamá, ¿cómo se pone la olla express?" que lo mismo te enseña a coser un botón que a preparar canapés suculentos para las visitas.

De momento vivo con tres alemanas que son encantadoras y parecen modelos. Mi habitación es una especie de zulo ortega-lariano pero con un poster de Audrey y unas cuantas velas lo he adecentado. Todavía espero a un hombre fornido que me coloque el espejo que compré en Ikea el segundo día y que tengo apoyado en la cama.

La ciudad es una maravilla, me encanta. El transporte público no me gusta tanto y los macarras que van con las canciones del móvil altísimas al lado de la oreja tampoco. Al final el balance de la primera semana es positivo.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Reencuentros y despedidas


De nuevo Stacy y de nuevo costumbres alimenticias sorprendentes. Resulta que los australianos comen carne de canguro como el que come ternera...
La novedad en este viaje ha sido Mike, su novio. Ha intentado esmerarse en convertirme en una Shaz (una especie de aussie aguerrida que pega con un puño a su marido mientras bebe con la otra cerveza) pero dice que soy una girly girl y que no hay manera de reconvertirme. De hecho no sé si me gusta demasiado esa definición porque la he visto en un pie de foto que se refería a Paris Hilton.
Gracias a mis correcaminos particulares , que en vez de visitar los monumentos corren por ellos, he visto Madrid como un anglo-guiri más, con tablao flamenco incluido. Tres gitanos andaluces tocando la guitarra, otros tres cantando y uno con look italiano bailando. Ole ole y ole.
Las barcas del Retiro han sido mi homenaje particular. Les engañé diciendo que era muy castizo montarse ahí (mi primera vez) y navegué junto a las parejitas tres cuartos de hora. Como el mundo es gay, tiene una que acostumbrarse a remar en la barca por sí misma y vivir esos momentos románticos con introspección, que no se diga.
Barcelona me ha sorprendido. Mucho. El compañero de habitación en el hostal, mudo y con bañadores speedo a rayas azules y blancas como los marineros de Dolce & Gabbana también. La heterosexualidad ha muerto. Es definitivo.

lunes, 11 de agosto de 2008

Estando contigo


El sentido del ridículo está infravalorado. Lo digo hoy, después de sufrir las consecuencias del viernes pasado en el trabajo. Mi video con la actuación estelar de "Estando contigo" en un karaoke ha sido redifusionado hasta decir basta por toda la redacción. Demos gracias a que es agosto y no hay prácticamente nadie...

Ahora que la cerveza ha abandonado mi cuerpo, creo que debería haber dejado mi momento OT para la ducha de mi casa. La lástima es no tener un video del hombre-maxi-torax que bailaba "Lloraré las penas" de Bisbal como si fuera a echar a volar de un momento a otro. En comparación, se hubiera llevado el oso de oro a la mejor actuación en la Berlinale (sí sí, EL OSO).
Al día siguiente descubrí el nuevo barrio Art Decó de Madrid y mis amigOs y yo nos enamoramos del camarero. Mientras Gon decía delante de su cara "ay qué perra me estoy poniendo, qué bien hace los mojitos, ay qué brazo"... Yo pensaba en la frase que tengo latente desde hace casi un año "el mundo es gay". Y así, me quité los tacones y me puse el zapato plano, que disipa las dudas de si soy un travesti o una mujer.