... tendré que olvidarte...
Necesito una entrada moñas así que retomo mi blog moñas. Me siento muy rara, como si acabase de descubrir que los Reyes Magos son los padres. De esas veces que estás tú en tu burbujita tan feliz y alguien (o en este caso, tú misma) la explota y te quedas con cara de boba.
A ratos pienso que estoy dándole demasiada importancia a una tontería y a ratos creo que soy idiota si sigo con esto. No me apetece que me toquen.
martes, 28 de septiembre de 2010
viernes, 19 de marzo de 2010
Cambios
Supongo que la última entrada era un poco ingrata. Estaba un tanto... negativa, por decir algo. A veces me cuesta darme cuenta de las cosas bonitas que tengo alrededor. Pueden ser los periodos hormonales o que, en ocasiones, hay razones para sentirse mal.
Ahora mi casa tiene luz. Entro más tarde a trabajar y al curso sólo le queda un empujón... me emociona la idea de tener que ir amueblándola poco a poco. Que tenemos que ponernos de acuerdo en cada cosa y que eso me hará más tolerante (no hay otra manera). Además la búsqueda de muebles no tiene desperdicio. El fin de semana pasado fuimos a una supuesta "feria de antigüedades" que resultó ser una explanada con cinco pijos y cuatro señores que vendían seis muebles...
La solución final (sin ningún tipo de reminiscencia nazi) será el IKEA me temo.
Ahora mi casa tiene luz. Entro más tarde a trabajar y al curso sólo le queda un empujón... me emociona la idea de tener que ir amueblándola poco a poco. Que tenemos que ponernos de acuerdo en cada cosa y que eso me hará más tolerante (no hay otra manera). Además la búsqueda de muebles no tiene desperdicio. El fin de semana pasado fuimos a una supuesta "feria de antigüedades" que resultó ser una explanada con cinco pijos y cuatro señores que vendían seis muebles...
La solución final (sin ningún tipo de reminiscencia nazi) será el IKEA me temo.
martes, 2 de febrero de 2010
De cómo, de repente, todo puede ir un poco peor
Quizá el hecho de que la maleta pesase más de la cuenta cuando intentaba bajarla por las escaleras del portal de Casa De Gregorio era una señal... Desde que volví los planetas se alían para ponerme las cosas complicadas.
Manía persecutoria, depresión post-erasmus (¿llegó el filósofo a embuirme de su espíritu de juerga y ligues extranjeros?), "me ha mirado un tuerto"... podemos llamarlo como queramos, pero lo que está claro es que no es nada bueno. A Berlusco le rompieron la nariz con una estatuilla del Duomo de Milán tras mi marcha y a mí me han ocurrido cosas inverosímiles como que se me cayera una pulsera por valor de 600 euros en una rejilla de un bar (¿¿¿cuándo pusieron allí esa rejilla??? -- descanse en paz); que la única compañera de trabajo que me habla me perdiera la chaqueta de Fornarina; que para ver la luz dentro de mi casa tenga que sacar la cabeza por la ventana y rezar para que una paloma no defeque en ese mismo instante sobre mi nariz (al menos intacta) y, saliendo de lo material, que mi familia parezca una teleserie americana donde el tío Larry se convierte en miembro de una asociación de toxicómanos y una de las chicas de oro se tiñe las canas con café molido.
Si a todo esto le sumamos llegar al trabajo y que tu "buenos días" no encuentre otro "buenos días" amigable que le dé algo de sentido tenemos... bien, no lo escribiré para no ser de nuevo escatológica.
De todas formas hay varias cosas que me alejan de la adicción al Lorazepan que me trajo mi madre en un momento de angustia: precisamente que ella está bien y hubo una época en la que estaba tan mal que aunque cien palomas hubieran defecado sobre mi nariz rota a oscuras no me hubiera importado lo más mínimo y Novio, que sigue en niveles de tolerancia aceptables a pesar de que soy un cruce entre Flor, la amiga cursi de Bambi y Melanie Griffith colocada y compungida(casada con Don Johnson).
A todo esto mañana tengo un examen de Derecho Procesal...
Manía persecutoria, depresión post-erasmus (¿llegó el filósofo a embuirme de su espíritu de juerga y ligues extranjeros?), "me ha mirado un tuerto"... podemos llamarlo como queramos, pero lo que está claro es que no es nada bueno. A Berlusco le rompieron la nariz con una estatuilla del Duomo de Milán tras mi marcha y a mí me han ocurrido cosas inverosímiles como que se me cayera una pulsera por valor de 600 euros en una rejilla de un bar (¿¿¿cuándo pusieron allí esa rejilla??? -- descanse en paz); que la única compañera de trabajo que me habla me perdiera la chaqueta de Fornarina; que para ver la luz dentro de mi casa tenga que sacar la cabeza por la ventana y rezar para que una paloma no defeque en ese mismo instante sobre mi nariz (al menos intacta) y, saliendo de lo material, que mi familia parezca una teleserie americana donde el tío Larry se convierte en miembro de una asociación de toxicómanos y una de las chicas de oro se tiñe las canas con café molido.
Si a todo esto le sumamos llegar al trabajo y que tu "buenos días" no encuentre otro "buenos días" amigable que le dé algo de sentido tenemos... bien, no lo escribiré para no ser de nuevo escatológica.
De todas formas hay varias cosas que me alejan de la adicción al Lorazepan que me trajo mi madre en un momento de angustia: precisamente que ella está bien y hubo una época en la que estaba tan mal que aunque cien palomas hubieran defecado sobre mi nariz rota a oscuras no me hubiera importado lo más mínimo y Novio, que sigue en niveles de tolerancia aceptables a pesar de que soy un cruce entre Flor, la amiga cursi de Bambi y Melanie Griffith colocada y compungida(casada con Don Johnson).
A todo esto mañana tengo un examen de Derecho Procesal...
viernes, 15 de enero de 2010
Nostalgias

En ocasiones suceden varias cosas en un mismo día que te llevan a otro sitio. Una llamada de Anna diciendo que está en Palermo y se le hace raro haber ido allí sin mí. Un mensaje de Jorge, que ha pasado por delante de la basílica de San Paolo y dice que siempre que lo hace se acuerda de mí.... Se junta con un par de canciones de Battisti (Pensieri e Parole), el final de una semana de trabajo demasiado dura y sin ver a Novio y... sale una tarde melancólica aderezada de visita al dentista.
La primera vez que vi la basílica no me impresionó mucho. No lo hizo hasta que entré dentro, meses después. Luego era un sitio para pensar, grande y casi siempre vacío y en silencio. A la salida hay una tienda de souvenirs que hace el agosto con los turistas que bajan del autobús "Roma Cristiana "que para justo en la puerta. No en vano es una de las cuatro basílicas papales de la ciudad.
Todas las mañanas una familia de gitanos rumanos se posiciona para intentar vivir de esos mismos turistas. Recuerdo en especial a un niño de unos 7 años que se ponía a mi lado y me preguntaba cosas de la cámara cuando grababa allí (no fueron pocas veces).
Un pedacito de la Roma monumental en un barrio de las afueras de Roma que fue mi casa el año pasado.
domingo, 10 de enero de 2010
De la compra por Internet y la resaca navideña

¿Han llegado las nuevas tecnologías a tu vida? Tienes ordenador, escáner, impresora (la independencia me quitó esos lujos) pero... si no haces la compra por Internet o no has conocido a tu pareja en un chat no estás disfrutando todo lo que pueden ofrecerte.
Vivir en el centro es maravilloso, llegas a todos sitios sin coche, siempre hay vida en el barrio, puedes convencer a tus amigos para que salgan por donde tú vives... pero es harto complicado llegar con la compra, aparcar el coche en el vado y subir las mil bolsas del supermercado sin formar un colapso en la calle.
Como el colapso estresa, Novio sugirió hacer la compra por Internet. Bajo mi punto de vista una idea genial. El único problema es que mediante la página web de Mercadona no puedes oler la carne ni ver la fecha de caducidad de los yogures.
El martes pasado era el día en el que la compra llegaba a mi puerta. Esperaba a un fornido mozo de almacén que cargase a pulso las cajas. Lejos de ello apareció un señor achaparrado y enjuto (qué gran palabra) que, sin saludar, dejó las cajas en el salón.
Indignada porque no había hecho ningún comentario sobre mi BELÉN-LIBRO-INFANTIL con el plato de mantecados, me dispuse a colocar las mercancías... Entonces apareció ante mí la pieza de lomo.
Novio había sugerido comprar filetitos de lomo. Fáciles de hacer, ricos, perfectos. No sabíamos que en realidad estábamos pinchando la pestaña de "pedazo de cerdo metido en un plástico" (obviamente no me refiero al repartidor).
Decidí que si no hacía filetes el lomo se iba a poner malo así que cogí el cuchillo sin afilar del bote de los cubiertos y me afané en convertir aquella cosa sanguinolenta en filetes. El resultado son pedazos de lomo para los próximos tres años. Es posible que en una futura ruptura de esta pareja haya que repartirse los filetes restantes (la tele giratoria no porque se quedará en esta casa con gran disgusto de Tomás).
jueves, 8 de octubre de 2009
De mantenerse a flote... (en todos los sentidos)

Hacía falta una charla relajada con los amigos tomando un café. Algo de pánico al comprobar que con la que tenía más en común era con la recién casada. Hablaba de tardes interminables en Ikea y de muebles que una vez montados mal había que ofrecer como sacrificio al contenedor (ojito con que sea el contenedor correcto, que Gallardón multa a las comunidades de vecinos que no reciclan bien, por eso yo tiro la basura en el contenedor del restaurante de enfrente).
Ahora soy más deportista y como menos. Realmente no es que esté a dieta, es que en general tengo menos cosas para comer en casa. Ayer mientras me lavaba los dientes recordaba el único momento de mi vida en el que he compartido comida con mi padre. Un combo de costillas del Foster´s Hollywood. A los dos minutos me vi engullendo como si se fuera a acabar el mundo y con un gran estrés. ¡Si no comía rápido no comía, mi padre estaba devorando... mi parte!
Ahora la cocina es una metáfora del combo de costillas. Resulta que no era mi padre, resulta que es una cuestión de género. Los hombres altotes comen mucho. Novio come mucho. Novio me ha dejado sucesivamente sin probar el zumo de piña, sin cereales para cenar y sin galletas. Por lo menos deja los yogures porque no son líquidos (yuju!) y también las tabletas de chocolate.
A base de chocolate y yogures se puede sobrevivir. Además me hace sandwiches para que me lleve al trabajo y me llena el termo del café... Aún intenta enmascararme el queso en las comidas pero ya aprenderá. Es grandote, comprensible que haya que alimentarlo.
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